10.12.2008, 14:09
Un cura franciscano de la sureña ciudad chilena de Chillán
desató una polémica regional por haber ordenado diezmar la
población de palomas que habitan en los techos de la colonial
Iglesia de San Francisco de Asís.
El sacerdote Fray Manuel Alvarado pidió la colaboración de
miembros del Club de Caza y Pesca de Chillán, ciudad ubicada a
400 kilómetros al sur de la capital chilena, para matar a tiros a
algunas palomas e intentar reducir su población.
Un feligrés de la Iglesia de San Francisco de Asís, que data de
1835, denunció la matanza a medios de prensa, lo cual desató
una polémica acerca del hecho y del método empleado.
Fray Alvarado dijo que el autorizó la caza de las palomas no para
exterminarlas, sino "bajar su número, porque había una plaga
que estaba destruyendo el convento antiguo".
El sacerdote de la orden franciscana, creada por San Francisco
de Asís, patrono de los animales y de la naturaleza, dijo que la
colonia de paloma es de 400 ejemplares, "y se disparó solo a 20
0 25".
"Nosotros tenemos la tarea de conservar un edificio patrimonial
de la ciudad que se ha visto afectado por esta sobrepoblación
que daña el techo y genera un foco de infecciones", explicó.
"Además trabajamos con niños y el excremento de las aves
abunda", agregó, subrayando que no había contradicción con los
principios de la orden.
"Nosotros más que nadie quisiéramos preservar todo el cuidado
de los animales, pero en este caso, estamos hablando de un
animalito que está poniendo en riesgo a niños y que produce
daños arquitectónicos", enfatizó.
La medida fue apoyada por el director del estatal Servicio Agrícola
y Ganadero (SAG) de la región Metropolitana, José Ignacio
Gómez, quien indicó a la prensa que "la medida que adoptó el
sacerdote fue correcta. Las palomas son una plaga y está
autorizada su caza".
Por el contrario, el director del Parque Zoológico Metropolitano,
Mauricio Fabry, no encontró muy prudente la medida del
sacerdote de Chillán, indicando que "el tema de la plaga de
palomas no es cazarlas. Es evitar que se reproduzcan".
desató una polémica regional por haber ordenado diezmar la
población de palomas que habitan en los techos de la colonial
Iglesia de San Francisco de Asís.
El sacerdote Fray Manuel Alvarado pidió la colaboración de
miembros del Club de Caza y Pesca de Chillán, ciudad ubicada a
400 kilómetros al sur de la capital chilena, para matar a tiros a
algunas palomas e intentar reducir su población.
Un feligrés de la Iglesia de San Francisco de Asís, que data de
1835, denunció la matanza a medios de prensa, lo cual desató
una polémica acerca del hecho y del método empleado.
Fray Alvarado dijo que el autorizó la caza de las palomas no para
exterminarlas, sino "bajar su número, porque había una plaga
que estaba destruyendo el convento antiguo".
El sacerdote de la orden franciscana, creada por San Francisco
de Asís, patrono de los animales y de la naturaleza, dijo que la
colonia de paloma es de 400 ejemplares, "y se disparó solo a 20
0 25".
"Nosotros tenemos la tarea de conservar un edificio patrimonial
de la ciudad que se ha visto afectado por esta sobrepoblación
que daña el techo y genera un foco de infecciones", explicó.
"Además trabajamos con niños y el excremento de las aves
abunda", agregó, subrayando que no había contradicción con los
principios de la orden.
"Nosotros más que nadie quisiéramos preservar todo el cuidado
de los animales, pero en este caso, estamos hablando de un
animalito que está poniendo en riesgo a niños y que produce
daños arquitectónicos", enfatizó.
La medida fue apoyada por el director del estatal Servicio Agrícola
y Ganadero (SAG) de la región Metropolitana, José Ignacio
Gómez, quien indicó a la prensa que "la medida que adoptó el
sacerdote fue correcta. Las palomas son una plaga y está
autorizada su caza".
Por el contrario, el director del Parque Zoológico Metropolitano,
Mauricio Fabry, no encontró muy prudente la medida del
sacerdote de Chillán, indicando que "el tema de la plaga de
palomas no es cazarlas. Es evitar que se reproduzcan".